Deberiamos fijarnos, chavistas y castromaduristas y el otro gentío, en lo que está sucediendo en uno de los países más financiados del mundo. Cuando Arafat y creo que Shimon Peres firmaron en Washington, ante la sonrisa satisfecha de Bill Clinton, la paz entre palestinos y judíos, no sólo parecía que una pesadilla terminaba, sino que comenzó un rio de dinero como el que envolvió a Chávez, Maduro y sus cómplices, para construir a Palestina.