La garantía de preservación de los derechos humanos no sería posible sin la firme existencia de una sólida institucionalidad democrática. El país que presume respeto y existencia de ese orden institucional, siempre presumirá también de cumplir y garantizar los derechos humanos . Demostrar ambas cosas en esta era de redes sociales no es tarea sencilla para gobiernos autoritarios.