Cuando era niño llegó a mis manos un fabuloso libro del escritor francés Julio Verne (1828-1905) con el título: “El Soberbio Orinoco” (1898). Me gustó que Venezuela y uno de sus territorios más selváticos y exuberantes bañados por el río Orinoco y sus afluentes sirvieran de escenario para la aventura de unos europeos ávidos de riquezas.