El regreso de la inflación y la respuesta a la misma por parte de prácticamente todas las autoridades monetarias del planeta (subir los tipos de interés) ha cambiado completamente el escenario para los inversores en poco más de un año. Hasta ahora es cierto que, como inversores, solo hemos visto la parte negativa. El impacto de unos tipos más elevados ha supuesto menores valoraciones para casi todos los activos. Lógicamente, si aumenta el rendimiento de los activos de menor riesgo, los de mayor riesgo deben incrementar también su rendimiento para seguir manteniendo su atractivo. En mercados financieros, la forma de hacer esto es ajustando los precios a la baja (incrementando así su potencial). Debido a este movimiento, 2022 fue un año muy complicado en todas las clases de activos, prácticamente no existiendo refugio para el inversor. Todo se ajustaba a la baja para mantener su atractivo futuro. Y, aunque 2023 ha sido diferente, tampoco se puede decir que esté siendo un año sencillo, sobre todo para mercados como el de la Renta Fija Soberana. Noticia Relacionada especial gestoras de fondos estandar No Una brújula para vislumbrar oportunidades en la tormenta Belén Rodrigo Los expertos dan su visión sobre cómo afrontar un escenario incierto marcado por la inestabilidad geopolítica, los giros de la política monetaria, la espiral inflacionista y la alargada sombra de la recesión Consideramos sin embargo que, ahora, en un entorno que muestra cierta moderación en la inflación, los bancos centrales están comenzando a modular su discurso y a señalar que quizá es el momento de ir gradualmente ajustando esas políticas restrictivas. Hacer efectivo estecambio de discurso pondría freno e incluso establecería un suelo a determinadas valoraciones. Actualmente, y a pesar del cambio de discurso, no consideramos que en el corto plazo vayamos a ver ese ajuste reflejado en la política monetaria de los principales bancos centrales. De hecho, si se cumple la visión del consenso de analistas, hasta finales de 2024, tanto Estados Unidos como la Eurozona mantendrán los tipos de interés en niveles no vistos desde 2007. Estos 15 años transcurridos hacen que una generación de inversores, y también de profesionales, se encuentre navegando en un entorno nunca visto en sus carreras. Por ello, creemos que es bueno aclarar una serie de cuestiones. Partiendo del punto de vista de los inversores, creemos que comienza la parte más positiva de este endurecimiento de la política monetaria: la vuelta de las alternativas para el perfil conservador. La diferencia principal de invertir en un entorno de tipos de interés elevados o uno de tipos de interés bajos es la falta de alternativas que tenemos en este último. En el argot de mercados financieros, esta situación se ha calificado como TINA (There Is No Alternative). Muchos inversores que no querían aceptar retornos bajos o incluso negativos en términos reales se veían literalmente forzados a incrementar su perfil de riesgo (invirtiendo en activos de riesgo) en carteras. Este contexto podemos afirmar que ha cambiado diametralmente y nos enfrentamos a un nuevo acrónimo: TAPAs (There Are Plenty of Alternatives). La anteriormente mencionada normalización de tipos de interés nos ha llevado a que el inversor conservador vuelve a tener fuentes de retorno adecuadas a su perfil de riesgo. Dicho esto, entrar en este entorno de «TAPAs» no es sinónimo de «todo vale». De hecho, quizá nos lleve a tener que ser mucho más selectivos. En ese escenario previo, en el que no había casi alternativas de inversión, existía una demanda continuada de activos de riesgo que permitía que incluso activos de menor calidad tuvieran un comportamiento razonable y no acorde a sus fundamentales. Este cambio de paradigma requiere de un riguroso análisis y de poner más foco, si cabe, en discernir lo que tiene sentido de lo que no lo tiene. Actualmente, por ejemplo, los bonos de alta calidad proporcionan de nuevo rendimientos atractivos y estables, sin necesidad además de tener que buscar plazos muy largos. Por lo tanto, cuanto más avanzamos en la escala de riesgo, más necesario se hace seleccionar correctamente. En un mundo lleno de alternativas resultará clave encontrar las mejores. Para ello es necesario apoyarse de una buena gestión activa y diversificada y que idealmente tenga experiencia en este tipo de entornos. Así, podremos aprovechar las mejores oportunidades. En este sentido, desde nuestro punto de vista, existe mucho valor en el mercado de renta fija, tanto en el corto como en el largo plazo (escenarios de crecimiento económico bajo pero positivo y tipos reales razonablemente anclados). Una opción para capturar cierta prima de riesgo podría estar en el crédito empresas a través de bonos corporativos, que ofrecen rentabilidades superiores a los bonos gubernamentales. Inversor particular Cabe tener en cuenta que un inversor particular difícilmente podrá acceder a este mercado en las mismas condiciones que los profesionales, al ser un mercado no organizado que a veces presenta mínimos de inversión muy elevados. Las mayores capacidades de los inversores institucionales permiten acceder, por ejemplo, a emisiones en el mercado primario, que suele ofrecer condiciones más ventajosas. La gestión profesional y el análisis fundamental de los emisores permite además seleccionar las mejores oportunidades reduciendo el riesgo de default o impago. Es más, los instrumentos de inversión colectiva muestran de nuevo aquí sus ventajas al poder incrementar el número de bonos adquiridos y, por lo tanto, mejorar la diversificación de las carteras. Por su lado, si pensamos en renta variable puede tener sentido plantearse, por ejemplo, acciones con buena capacidad de pago de dividendos. La parte más complicada de estas estrategias no es tanto encontrar aquellas compañías que proporcionen un dividendo elevado, sino aquellas que sean capaces de sostenerlo en el tiempo. Favoreceríamos empresas con buenos fundamentales desde el punto de vista de su negocio, flujos de caja consistentes y políticas probadas de retribución al accionista que además coticen con valoraciones razonables. De nuevo se hace esencial el papel de la gestión activa y profesional: ser capaces de distinguir «el polvo de la paja» debe proporcionar retornos más consistentes y menos volátiles a medio y largo plazo. En resumen, como inversores, el actual contexto de tipos de interés elevados durante un horizonte de tiempo largo ofrece la oportunidad de beneficiarte de estrategias con perfil denominado como carry, es decir, de rendimientos atractivos que batan la inflación teniendo un riesgo más controlado que en periodos de tipos más bajos. Dicho esto, y como hemos recalcado varias veces, no todo vale. Se hace necesaria, más que nunca, una gestión experta y profesional.