Hubo un tiempo en el que a Leo Messi no le valían medio centenar de goles para sentirse querido en Argentina. El rosarino salía perdiendo siempre en todas las comparaciones con Diego Armando Maradona . La diferencia futbolística la marcaba el Mundial conquistado por el Pelusa en 1986. Aquello primaba por encima del numeroso reguero de títulos conquistados en el Barcelona por el hombre llamado a sucederlo. Pero en el fondo subyacía una cuestión de carácter. Maradona tenía carisma, era un líder; Messi, no. Noticia Relacionada Fútbol estandar No Los protagonistas del bochorno de Maracaná: del golpe del ‘Dibu’ a un policía y el pique Messi-Rodrygo al inesperado mensaje de Scaloni Miguel Zarza Los incidentes de la grada previos al… Ver Más