Dice un refrán popular que “después de la tormenta llega la calma”, pero lo que recuerda la abogada Celina Romany del tiempo posterior al huracán María fue el cúmulo de personas, entidades y comunidades listas para ayudar, dispuestas a colaborar con las necesidades del prójimo, pero sin un norte o guía que los ayudara a organizar y facilitar sus esfuerzos.