La unidad ha sido, es y seguirá siendo un valor propio de la venezolanidad que libró una dura y prolongada guerra por la libertad en todo el continente. No la ganábamos sin la unión de todos los esfuerzos y tareas que demandaba; unidad que comenzaba con un sentimiento de humildad al invocarla. El torpedo más devastador que ha empleado el régimen para prolongarse ha sido contra la unidad, incluso, como sentimiento.