Las primarias celebradas el 22 de octubre más que sorprender, alarmar, disgustar y generar cuestionamientos por parte de voceros de sectores que no tuvieron participación en las mismas, debieron ser aceptadas y asimiladas por estos como un hecho político e histórico revelador, una muestra fidedigna de la profundidad e intensidad de los males que se han acumulado en el cuerpo social, imprescindible, como clara advertencia, para adecuados diagnósticos; en fin, una muestra que puede tener infinidad de lecturas y consecuencias que influirán o determinarán la elaboración de las futuras páginas de la historia de Venezuela.