Pecco Bagnaia y Jorge Martín caminan por el paddock con una sonrisa en la cara, aparentemente relajados. Nada indica, viéndoles, que este fin de semana se juegan en un mano a mano el título del Mundial de MotoGP. Bagnaia, italiano de Turín, criado bajo el paraguas de la academia de Valentino Rossi, parte con ventaja tras lo ocurrido en Qatar la semana pasada, de donde salió con 21 puntos de ventaja en la general sobre Martín y reforzado tras frenar en seco la remontada del madrileño. Este, en cambio, al margen del revés en la general, se marchó con un mosqueo considerable tras tener que lidiar con un neumático defectuoso en la carrera del domingo, el motivo de su bajón. Noticia Relacionada Motociclismo estandar No Horario y dónde ver el GP de la Comunidad Valenciana, desenlace del Mundial de MotoGP S. D. Jorge Martín y Pecco Bagnaia se juegan el título de la clase reina en la última prueba del campeonato «21 puntos no son suficientes», asegura Bagnaia, que no se fía de un piloto al que conoce bien, pues compartió box con él en Moto3, en la estructura de Jorge Martínez Aspar. Sabe bien de lo que es capaz su rival: «Intentaré ganar el Mundial el sábado con el sprint, pero si hay demasiados riesgos que correr, lo intentaré el domingo». «Será difícil ganar el título, pero estoy contento con lo que he hecho esta temporada y por eso intentaré disfrutar del fin de semana para intentarlo», explica por su parte Martín, convencido de poder ganar tanto el sábado como el domingo, aunque incluso esa opción tampoco le garantice el título. A partir de ahí… «Para mí, 21 puntos de distancia no es mucho, creo que tengo una oportunidad: pase lo que pase, todo estará bien». A Martín , obvio, le preguntaron por su enfado del fin de semana pasado. No entendía que pudiera perder un Mundial por culpa de una rueda que casi le tira al suelo en plena recta. Superado el calentón, prefiere pasar página, al menos de momento. «Aún no tenemos respuestas, hay que analizar estas cosas en el momento adecuado. Quizás después de la carrera de Qatar hablé demasiado porque soy una persona impulsiva. Entendí que no era culpa mía y fue fácil olvidarlo. Tuve que consolar a mi equipo, pero no quiero pensar más en eso». Asegura el piloto del Prima Pramac que en todo el año había notado un neumático tan duro. «Quizás en los entrenamientos libres o en la clasificación sientes que tienes un neumático peor que otro, pero estamos lejos de lo que sucedió en Lusail». Bagnaia, en cambio, dice haber tenido esa sensación varias veces durante el año. Bagnaia, manos entrelazadas sobre el regazo; es más calculador; Martín, brazos cruzados, rezuma explosividad. Ambos comparecen juntos ante la enorme caravana de periodistas que acompaña al Mundial, aún mayor en Valencia ante la posibilidad de ver a un español ganar el título. Esa opción llenará las gradas del Ricardo Tormo. Este jueves ya había larguísimas colas para el paseo abierto por el ‘pit lane’. «No me gustaba el circuito de Valencia en Moto3, pero luego gané mi primera carrera aquí en 2017 y me empezó a encantar. Aquí siempre soy rápido, conseguí las dos últimas poles», recuerda ‘Martinator’, que tiene en su mano acompañar a Pedro Acosta (Moto2) y Jaume Masià (Moto3) en un triplete nacional que no se produce desde 2014. Sería la cuarta vez en la historia. Bagnaia (seis victorias y siete poles) yMartín (cuatro y cuatro) han sido los mejores del curso sin discusión. La fe del español le ha llevado a esta última carrera con opciones después de una remontada que comenzó en Le Mans tras un arranque complicado. Pase lo que pase, ya ha hecho historia al llevar al Prima Pramac a convertirse en el primer privado en lograr el título por equipos, por delante del oficial de Ducati. Ahío radica otra de las grandes dudas, saber hasta qué punto le interesa a la fábrica de Borgo Panigale que sea una de sus motos satélites la que le arrebate el segundo título de MotoGP a Bagnaia.