El fútbol, y no otros deportes, es un asunto de estado en Marruecos. Se percibe en sus calles, en la turística Marrakech, en las playas de Esauira o en el desierto de Merzouga, donde la población conoce los pormenores de la liga española con tanta profusión como cualquier aficionado ibérico. Y se aprecia también en la voluntad política del reino: ha conseguido el Mundial a trío de 2030 , quiere la final en Casablanca y, sobre todo, ha convertido a su selección en un símbolo de unidad. España y Marruecos, que compartirán la organización del campeonato del mundo, mantienen una guerra fría por apropiarse del talento en el fútbol. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de julio de… Ver Más