Tras haber sido el hombre clave en la Guerra de Independencia de Venezuela con su genio militar innato y furia en el campo de batalla, José Antonio Páez, le dio un vuelco a su vida, transformando la bravura en autocontrol, aceptando que en tiempos de paz no podía seguir siendo el mismo. Sus contemporáneos lo veían con desconfianza porque era un hombre tosco y prepotente pese haber sido presidente de Venezuela.