Es difícil separar lo racional de lo emocional ante un problema territorial, porque entre otras cosas se mezclan factores explosivos que agudizan la confrontación, razón por la cual las naciones históricamente han ido a guerras para resolverlos. De allí que sea considerada en este momento de la historia del mundo poco menos que una irresponsabilidad de los gobiernos manipular a la opinión pública de acuerdo a lo que consideran debería ser la solución de la controversia.