Nadie lo sabía, pero una revolución iba a comenzar. Faltaban pocas jornadas para la celebración de la Cumbre de Vilna . Antes, habían transcurrido meses de arduas negociaciones. Incertidumbre y suspense. Ucrania tenía que decidir: Moscú o Bruselas. La preocupación ya se había instalado en el Kremlin, o al menos eso parecía. Todo indicaba que el Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea quedaría sellado entonces. Pero no pasó. El 21 de noviembre de 2013, el Gobierno del presidente Viktor Yanukóvich decretaba que el proceso de preparación de la firma quedaba suspendido. En Rusia pensaron que habían ganado la batalla por Ucrania. Se equivocaron. Ha pasado una década. Las perspectivas de lo que ocurrió en la Plaza de… Ver Más