Mi tío Juan José Capriles Ayala era un funcionario del Ministerio de relaciones exteriores de Venezuela. Desde una modesta posición en la cancillería, asumía sus tareas con entusiasmo y mucho orgullo de los servicios prestados a su país. Solía sostener con mi adorado tío Juancho algunas tertulias en las que me relataba como era su oficio y sus relaciones con los diplomáticos con los que se relacionaba, entre ellos con muchos destacados ciudadanos que fueron titulares del más alto cargo en esa dependencia ministerial.