En Latinoamérica y en Venezuela en particular es en muchos aspectos similar a lo que ocurrió en Europa Oriental. Allá como aquí, a las genuinas políticas de Libre Mercado les faltaron, y todavía les faltan, sostenes y partidarios intelectuales, políticos y empresariales suficientemente familiarizados y firmemente comprometidos con ellas, y asimismo con bastante prestigio o autoridad, fuerza y/o recursos, para apoyarlas sostenidamente hasta su éxito. Por eso, una vez que los respectivos regimenes tradicionales estatistas, socialistas y mercantilistas, populistas de izquierda, no hubo ninguna oportunidad para impulsar políticas e instituciones judiciales de Libre Mercado. En un esfuerzo por llenar el inmenso vacío que quedó, se impuso una suerte de “capitalismo de amigotes”(crony) o “neoliberalismo”, pero su fracaso es y ha sido terrible.