La elección primaria del 22 de octubre pasado reivindicó el valor del voto como instrumento de la política. El asunto adquiere vigencia en relación con la participación o no en el referéndum consultivo sobre la disputa con Guyana. Sobre este asunto hay tres posiciones. La primera es votar “sí” en cada pregunta; la segunda es abstenerse y no asistir; la tercera es participar y pensar cada pregunta y responder de acuerdo con lo que más convenga a Venezuela; es decir, un voto independiente de la propaganda política. El primer grupo corresponde al tubo impulsado por el gobierno; el segundo lo representa un sector de la oposición, que ve en la abstención una propuesta política; y, al tercer grupo se suman –hasta ahora– individualidades y organizaciones de la sociedad civil. Pertenezco a esta última posición, la cual pretendo explicar a continuación.