Con Le dedico mi silencio –que será su novela póstuma– hemos sentido un retorno al Vargas Llosa de sus primeros tiempos, de narrador de la peruanidad, el que nos sedujo en los años sesenta con La ciudad y los perros y La casa verde. Leerlo es como acompañarlo en este su último viaje literario de vuelta al Perú.