Quizá haya llegado la hora de que el destino le presente a Pedro Sánchez una factura como la que le pasó en su momento a Zapatero en 2010. Acostumbrado a viajar en canoa durante su primer mandato, llevado por la corriente de una economía en expansión que ocultaba graves distorsiones que él no era capaz de abordar, Zapatero nunca llegó a percibir el desafío que entrañaba su victoria de 2008, cuando ya asomaban los principales signos de una crisis que cambiaría profundamente nuestras vidas. Alguien dirá que, quizá, lo entendió demasiado bien, pero no es cierto. El mismo Pedro Solbes, que le dio la reelección, le quitó la razón más tarde. No creo que se vaya a repetir la historia,… Ver Más