La respuesta del régimen a la Primaria opositora ha rayado en la histeria extremista. De la denuncia de un supuesto fraude, pasó a la intimidación, y de allí al uso de la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia como instrumentos para retaliar de forma descarada a los miembros de la Comisión Nacional de Primaria, de las Juntas Regionales que organizaron la consulta en la provincia y a los directivos de Súmate. El Gobierno no toleró el éxito de una jornada efectuada con el apoyo de miles de voluntarios, que de manera desinteresada respondieron al llamado de la Plataforma Unitaria y de los candidatos que se disputaron el voto de los ciudadanos.