Termina el año en la Fórmula 1 como empezó. Verstappen, sin discusión, al frente, autoritario y aburrido su gobierno. Diecinueve victorias, este domingo la última en Abu Dabi, de principio a fin, sin adversarios. Fernando Alonso completa una bonita carrera, séptimo en lucha con adversarios conocidos. Acaba cuarto en el Mundial de pilotos, excelso resultado. Carlos Sainz abandonó la carrera y concluye séptimo el campeonato. Salvo que se decida el título de Fórmula 1, Abu Dabi suele resultar una carrera tediosa, sin mucha acción pese a las modificaciones de la pista y pocas variantes. En 2010 Fernando Alonso lloró en su primer año con Ferrari. Se pasó media vida persiguiendo al ruso Petrov, con aquel Lotus-Renault amarillo, y entregando la corona que le pertenecía a Vettel después de un clamoroso error de estrategia de las cabezas pensantes de Ferrari. Noticias Relacionadas estandar No fórmula 1 El director técnico de Alonso: «Estamos en buena posición para ganar carreras los próximos años» Abc estandar Si Automovilismo Otro volante español de oro: a 250 km/h con los campeones del McLaren Trophy Javier Asprón En 2021 se definió aquel Mundial de la discordia, con el accidente de Latifi, la relanzada discutible y el adelantamiento de Verstappen a Hamilton con ruedas nuevas para proclamarse campeón por primera vez. Si los pilotos están apurados, si hay algo en juego, Abu Dabi puede ser un espectáculo total. No es el caso de este 2023 tan abrumador por parte de Verstappen, campeón desde hace semanas, Checo Pérez subcampeón y el resto por computarse en pequeñas diferencias en el Mundial de constructores (dinero en juego de los derechos de televisión) y cuitas particulares (Alonso y Sainz, empatados a 200 puntos antes de la carrera). La salida no altera el estatus quo, Verstappen parte bien y se larga a por otra victoria, Leclerc plantea batalla en la primera vuelta y luego, sin más remedio, dimite y trata de asegurar la segunda plaza, y los españoles se enfrascan en las batallas que les corresponden. Alonso, en la pelea por los puntos en posiciones sexta, séptima y octava, pugnando con coches y pilotos que están en el nivel del Aston Martin. Tsunoda, Hamilton, Piastri y, en otro nivel, Checo Pérez. «Somos el coche más lento en recta. De lejos», suelta Alonso cuando Hamilton le rebasa sin dificultad con el DRS y le obliga a apretar la mandíbula para devolverle la acción a su viejo enemigo. Alonso pasa a Hamilton, nunca se da por vencido. Carlos Sainz intenta jugar a la contra. Salida con neumáticos duros (blancos), el máximo tiempo posible en la pista y rezando para que un coche de seguridad le permita avanzar posiciones. El azar no le favorece y a una vuelta del final, tiene que entrar en el garaje para cambiar ruedas. Se va al pozo y no vuelve a salir. Retirado. Checo Pérez viene desde atrás como una aspiradora, como es su costumbre: remontando el domingo lo que no es capaz de conseguir el sábado en la clasificación. En uno de sus numerosos adelantamientos, Norris lo cierra y ambos coches se tocan. En una decisión poco comprensible, los comisarios sancionan al mexicano con cinco segundos. Alonso no tiene velocidad en las rectas con el Aston Martin, pero se las ingenia para buscar huecos frente a Tsunoda y seguir avanzando. Séptimo, un gran resultado para el asturiano.