El pasado miércoles, ya cerca de la una de la madrugada en Riad, Rodrygo se dirigía a los vestuarios, tras celebrar el pase a la final de la Supercopa sobre el césped del Al Awwal Park . Camino de la ducha, el brasileño empezó a mover los brazos en plan Robocop , pero a cámara rápida, simulando la carrera que Brahim le ganó a Oblak en el quinto gol blanco. Esprint que ya queda para la historia del madridismo, como aquel de Bale a Bartra . Noticias Relacionadas estandar No Real Madrid 5 – Atlético 3 Superderbi, remontada y el Real Madrid a la final de la Supercopa tras superar al Atlético Rubén Cañizares opinion Si ue El árbitro de ABC «Alberola Rojas estuvo muy bien técnicamente en el derbi madrileño» Martínez Montoro Al día siguiente, las redes se inundaron de memes y gifs sobre una icónica jugada que ponía el lazo al derbi y sellaba definitivamente la clasificación del Madrid para la final de la Supercopa. Un pase cimentado en la energía física del equipo blanco, inyectada desde el banquillo con jugadores que marcaron la diferencia, como fue el caso de Brahim, autor del quinto tanto y agitador en los 40 minutos que estuvo sobre el césped. « No tiene un don, tiene dos . Ser absolutamente ambidiestro le convierte una rara avis impredecible. Nadie tiene eso», explican en el club, sabedores de que las dudas generadas en verano por su regreso se han convertido en ceniza. El adiós de Asensio , que tampoco ha encontrado en el PSG la estabilidad y la condición de titular que tanto ansiaba y por la que decidió irse del Madrid, además de por dinero, abrió la ventana para la vuelta de Brahim. Sus dos años en el Milan habían sido muy buenos, con un título de liga y una semifinal de Champions , pero de jugar en ese Milan a este Madrid hay varios océanos de por medio. Eso se notó en sus primeros dos meses de competición, en los que tampoco Ancelotti le dio mucha bola, pero su compromiso, forzando y jugando incluso con un hombro lastimado que quizás deba arreglarse en verano en el quirófano, conquistó al técnico. Pero no solo eso. Su calidad en los espacios cortos , su verticalidad , su rápida conducción del balón, su acierto de cara a portería, su polivalencia y su compromiso defensivo le han convertido en el jugador número doce. Y Ancelotti, que no es ciego, sabe que tiene en él un revulsivo cuando los partidos necesitan zozobra. «Es humilde y ambicioso. Entiende a la perfección su papel», dicen desde su entorno. Un trozo de pan En el vestuario califican a Brahim como un trozo de pan que vive por y para sus hermanos pequeños, por los que tiene pasión. No le gustan las excentricidades ni lleva tatuajes . Sencillamente, se centra en su fútbol , en su día a día, feliz por cumplir el sueño de su vida, que era jugar en el Real Madrid. Un trocito de su corazón se quedó también en Milán, la otra casa de Ancelotti. Ambos comparten de vez en cuando confidencias ‘ rossoneri ‘. Tras marcar en la semifinal, además de hacerlo días antes en Aranda de Duero , los números de Brahim siguen creciendo. Es el único jugador del equipo que ha llevado la pelota a la red en las cuatro competiciones que ha jugado el Madrid. Un total de seis goles , tres de ellos en Liga , uno en Champions , otro en Copa y el de la Supercopa del pasado miércoles. Además, ha repartido tres asistencias . Registros en solo 824 minutos de juego. Impacto inmediato y valioso, que es lo que demandaba el Madrid para suplir la pieza de Asensio. En el horizonte, además de ganar hoy su tercer título con el Real Madrid, tras la Supercopa y la Liga de 2020 , la ansiada llamada de Luis de la Fuente en la convocatoria de marzo, en la que España jugará dos amistosos, primero contra Colombia en Londres y luego en el Bernabéu frente a Brasil. El malagueño, que está ganándose a pulso un hueco en la selección y en la Eurocopa, tiene como objetivo ser uno de los 23 convocados para la Eurocopa de Alemania. Sería una gran noticia y acabaría para siempre con los rumores de una posible fuga a Marruecos, de dónde es originaria su abuela paterna.