Vive la NBA una nueva época dorada, muy rica en lo cultural y, sobre todo, esplendorosa en lo que a anotación se refiere. Prueba de ello fue la madrugada de este martes, donde la cascada de actuaciones estelares, con mucho acento internacional, fue incontrolable. El estadounidense con pasaporte puertorriqueño Karl-Anthony Towns sumó 62 puntos, 10 triples incluidos; Kevin Durant se fue hasta los 43, con canasta final incluida para dar la victoria a los Phoenix Suns; Jayson Tatum alcanzó los 39, cifra que casi igualan el francés Victor Wembanyama (33), el esloveno Luka Doncic (33, con 18 rebotes y 13 asistencias incluidas) o el griego Giannis Antetokounmpo (31 y 17 capturas). Actuaciones magníficas, de una época futura, que, sin embargo, cayeron en el olvido casi de forma instantánea. Y el culpable de ello fue Joel Embiid . El pívot camerunés de los Philadelphia 76ers no tuvo piedad de unos San Antonio Spurs de capa caída, que sumaron su derrota número 35 (133-123) en 43 partidos, y les endosó nada menos que 70 puntos, su mejor marca personal y la de la franquicia de Pensilvania. Además se convirtió en el noveno jugador en la historia de la NBA que llega a la cifra, muy cerca de mitos como Witt Chamberlain , que alcanzó los 100 en 1962, David Thompson , 73 en 1978, o Donovan Mitchell , 71 la pasada campaña. Incluso Embiid, suponemos que por casualidad, hizo historia el mismo día, aunque con 17 años de diferencia, que Kobe Bryant . La difunta estrella de Los Angeles Lakers alcanzó la segunda mejor actuación individual (81) contra los Toronto Raptors en 2006. «Aunque empecé a jugar tarde al baloncesto (hasta los 15 años apuntaba a estrella africana del voleibol), Kobe siempre ha sido mi ídolo. Es inspirador que haya hecho esta actuación el mismo día que el anotó 81», aseguró Embiid tras su mágica noche en el lanzamiento, la cual aderezó con 18 rebotes, 21 tiros libres de 23 intentados y solo dos lanzamientos desde el triple. Una obra maestra que le deja más cerca si cabe de su segundo premio MVP consecutivo. Noticia Relacionada Baloncesto estandar No Las cinco mayores palizas de la historia de la NBA tras el bochorno de Portland ante Oklahoma Pablo Lodeiro Los de Oregón perdieron contra los Thunder por 133 a 77, una ventaja de 62 puntos, la quinta máxima diferencia en los 77 años de vida de la competición Idolatrado en la NBA y Estados Unidos, Embiid no lo es, ni mucho menos, en Francia. Todo se remonta al pasado verano cuando, por sorpresa, anunció que estaba cerca de conseguir el pasaporte galo. Un movimiento en el que la federación, con su presidente Jean-Pierre Siutat a la cabeza, había trabajado durante muchos meses para conseguir el ambicioso objetivo de que el pívot disputase los Juegos de París de este mismo verano con su selección. Expectativas estelares que quedaron en nada, pues el jugador adquirió también el DNI estadounidense para, poco después, confirmar que participaría en la cita olímpica con los norteamericanos. «Quiero jugar con mis hermanos de la liga pero, sobre todo, lo hago por mi hijo, que ha nacido en este país. Quiero que mi chico sepa que los primeros Juegos Olímpicos los disputé por él», se justificó el astro. Palabras que no le sirvieron para esquivar la furia y decepción de la opinión pública gala. «213 centímetros de engaño», fue el titular elegido por ‘L’ Équipe’.