Daniel Noboa tomó posesión de la presidencia ecuatoriana hace dos meses con el reto de que ni la violencia ni la ralentización económica se descontrolaran. La primera gran crisis le ha llegado más pronto de lo esperado: estaba claro que el país iba a seguir deslizándose hacia el agujero de la violencia y el narcotráfico -algo que probablemente ningún gobierno puede remediar de momento-, pero cabía confiar en que la suerte permitiera sortear un salto cualitativo como el ocurrido los últimos días. Sin duda, el joven presidente, de 35 años, mostrará fortaleza en su enfrentamiento con los grupos de crimen organizado (de hecho, la negativa a transigir en las exigencias de destacados capos ha llevado a estos a dar un… Ver Más