La violenta muerte de Diego: un robo que acabó con su cadáver hervido y quemado en Francia

Desmembrado, marinado con lejía y quemado. Así dejaron el cuerpo de Georges Meichler (también llamado ‘Diego’) los tres acusados de secuestrar y matar a este hombre en Brasc, una aldea del sur de Francia situada entre Montpellier y Touluse. La pasada semana declaró ante el juez, uno de los tres principales acusados, Philippe Schneider , que aprovechó para disculparse por lo sucedido. «¿Qué nos pasó? ¿Qué hice? ¿Cómo te llevan las circunstancias por un camino que no es en absoluto el que queríamos?», se preguntaba ante el juez. «Es una tragedia que engendra varias tragedias. Deja a los amigos y familiares de Diego en la miseria, deja a los míos con dolor y confusión. Por mi inconsistencia he arrastrado a otras dos personas a esta locura. Pero, ¿cómo podemos explicar un estado en el que teníamos donde la locura provocó lo que pasó ?», ha señalado. Noticias Relacionadas estandar No Carpetazo a la causa contra dos policías gemelos acusados de matar a un compañero y simular un suicidio Jesús Hierro estandar No El acusado de matar a un hombre en Ponferrada de 55 puñaladas: «No sé en qué zonas se las di, porque estaba drogado» ABC Según la investigación, los acusados irrumpieron en la casa de la víctima porque pensaban que era narcotraficante y querían robarle cannabis . Para ello lo ataron y amordazaron mientras registraban la casa. Cuando terminaron descubrieron que Diego había muerto por asfixia. Técnicas de excarnicero y cocinero Ya al día siguiente de su muerte, Schneider regresó a la vivienda y descuartizó el cuerpo de Diego aprovechando su experiencia como carnicero y cocinero. Al parecer para ocultar el cuerpo lo marinaron en lejía e hirvieron las partes con hierbas aromáticas para ocultar el olor que desprendían los restos. Más tarde quemaron el cadáver y esparcieron las cenizas por la tierra para que pudiera reencarnarse siguiendo la religión budista, explicó el acusado. Apenas quedan pruebas del escenario del crimen y tampoco hay cuerpo, por lo que el juez tendrá que recabar las versiones de los tres imputados para poder aclarar cómo ocurrió todo. Aun así, el fiscal pide prudencia porque las declaraciones de los acusados han cambiado a lo largo del tiempo. De lo que sí está seguro es de que el cabecilla fue Schneider. Además, según la investigación, los tres implicados (Schneider, su pareja y un amigo) fingieron un secuestro para aparentar que la víctima seguía viva y así ganar tiempo para escapar.

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Author: Pablo Perez