He visitado dos refinerías en los últimos meses. El sector energético especialmente el petrolero, está haciendo un gran esfuerzo de transformación para adaptarse a la descarbonización de la economía y a las nuevas sensibilidades medioambientales. No sólo intentan que sus instalaciones impacten menos en el entorno con emisiones y vertidos, sino que están transformándolas para que en vez de tratar sólo materias primas fósiles se puedan reciclar residuos o producir nuevos combustibles como el hidrógeno verde, los sintéticos y los biocombustibles. La que más me ha impresionado fue la de La Rábida, una planta petroquímica que es hija del desarrollismo económico del franquismo y que se estableció en 1967 en el Polo Químico de Huelva. Hoy pertenece a Cepsa y… Ver Más