La factura que debe pagar el Gobierno por su debilidad parlamentaria ha erosionado no sólo la vida política, también el diálogo social, desvirtuando los pactos entre empresarios y sindicatos al ritmo que imponen los socios de Gobierno. Las exigencias de los aliados han caído como una lluvia fina desde que Pedro Sánchez está en La Moncloa, restando poder a las negociaciones, lo que ya se reconoce abiertamente en el Ministerio de Trabajo . El mensaje que se ha trasladado a los agentes sociales es claro: los pactos a los que lleguen empresarios y sindicatos en el diálogo social pueden terminar en papel mojado , siempre va a primar lo que imponga el Congreso y los socios de Gobierno. No hay… Ver Más