Cada vez que pone una lavadora, se ilumina una oficina o se fabrica una lata de conservas, por ejemplo, una mastodóntica infraestructura está en marcha. Más de 600.000 kilómetros de líneas de alta, media y baja tensión (unas 15 veces el perímetro del planeta) y miles de subestaciones y centros de transformación conforman nuestra red de transporte y distribución de electricidad. Un gigantesco entramado de enorme capilaridad, operativo 24 horas los 365 días del año y que alimenta un extenso territorio, además muy diverso, atravesando montañas, sierras, valles, ríos, bosques… Mantenerlo seguro y en funcionamiento para garantizar el suministro (a salvo, por ejemplo, de vientos huracanados) es un reto al que se enfrentan los operadores de estas instalaciones. Un desafío… Ver Más