Cuando el Gobierno levantó en 2020, en plena pandemia, el llamado escudo antiopas para impedir o condicionar que inversores extranjeros compraran empresas españolas estratégicas a precio de ganga lo hizo con vocación temporal. Cuatro años después se ha convertido en permanente y se ha demostrado un arma muy eficaz para el Ejecutivo para influir en las operaciones corporativas más relevantes de España exigiendo, ‘ex ante’, tener que autorizar los movimientos. Este 2024 no será distinto con al menos dos operaciones de calado: la venta de Talgo a un consorcio húngaro y la entrada de los saudíes de STC en Telefónica. La opa del consorcio húngaro Ganz-MaVag (Magyar Vagon) para hacerse con el 100% de Talgo es el último acontecimiento que… Ver Más