Allá por el siglo XII, a una monja benedictina, Hildegarda de Bingen, se le ocurrió añadirle lúpulo a la cerveza . Dejó como legado para la posteridad documentación sobre el experimento, que permitió a las generaciones venideras almacenar este líquido y disfrutarlo. Como sucede en España, donde en 2022 se produjeron 41,1 millones de hectolitros. En Europa solo nos supera Alemania. En el proceso de fabricación se genera un residuo conocido como bagazo, formado por la cáscara del cereal, cebada sobre todo. No podía imaginar Hildegarda que la economía circular iba a permitir darle una segunda vida a estos restos, como sucede también con la levadura usada en la fermentación. Cada hectólitro de cerveza genera 20 kilos de bagazo y… Ver Más