La brecha entre el precio de origen y el de destino: ¿qué encarece los alimentos?

Las protestas de los agricultores por todo el país han traído los problemas del campo a las conversaciones de los españoles. Son muchos los conceptos -nuevos para los consumidores- que aparecen en los telediarios ligados a las movilizaciones: la PAC, la diferencia entre el precio de origen y el de destino, la regulación de los fitosanitarios,… . Pero, ¿qué pasa del camino del campo a nuestra mesa para que los alimentos se multipliquen de precio? Las asociaciones de agricultores, las de consumidores y las de supermercados coinciden en una cosa, y es que la cadena alimentaria es compleja, tiene muchos eslabones y depende de muchos factores que, en algunos casos, son incontrolables por los agentes que participan en el mercado. ¿Se encarece un alimento en la cadena? Sí. Los últimos datos de la asociación de agricultores COAG desprenden que algunos alimentos se han multiplicado hasta por nueve al pasar desde el campo hasta la mesa en el mes de enero. Así lo muestra el Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) elaborado de forma mensual por la organización, que señala que los que más se han encarecido son el limón, los ajos, el brócoli y el plátano. Noticia Relacionada estandar Si Las tractoradas amenazan con bloquear el acceso de los supermercados a sus almacenes logísticos Nerea San Esteban Hoy arrancan las protestas convocadas de forma oficial por COAG, UPA y Asaja Asimismo, según los datos publicados este jueves por la oficina estadística europea, Eurostat, España es el cuarto país dónde más se encarecieron los alimentos desde el origen -el campo- hasta el destino -la cesta de la compra-. En 2023 se incrementaron un 12,32%. ¿Cuál es la explicación? «La cadena es compleja. No se puede explicar sólo con dos precios. Los alimentos pasan por procesos de manipulación, empaquetado y distribución, y muchos de estos cuestan más que el producto», explica el director general de Cooperativas Agroalimentarias, Gabriel Trenzado, en conversación con este periódico. Antes de llegar a la mesa de los consumidores, los productos pasan por muchas manos. «Todas ellas pertenecen a una actividad económica y cada una se tiene que llevar un beneficio para mantenerse y pagar a sus trabajadores», recuerda Trenzado. En este sentido, el director de Cooperativas Agroalimentarias también defiende que, los productos frescos son los que más se encarecen desde el precio de origen hasta el de destino porque «son los que más cuesta conservar». ¿Qué ha vuelto los alimentos más costosos? Desde el campo apuntan a los costes. La sequía, las guerras y la regulación medioambiental, entre otras cosas, ha causado un incremento en el coste de producción de los alimentos, que han derivado en la inflación de los alimentos. Asimismo, cuentan que en muchos casos el problema está en que la sequía deriva en una merma de la producción , encareciendo un artículo porque se produce en menor cantidad. ¿Se cubren los costes de los agricultores? La Ley de Cadena Alimentaria establece la prohibición de venta a pérdidas, es decir, que ninguna parte de la cadena puede vender por debajo de lo que le ha costado producir o cobrar menos de lo pagado. Sin embargo, a pesar de estar garantizado, una de las reivindicaciones de los agricultores sigue siendo no vender a pérdidas. En este sentido, desde Cooperativas Agroalimentarias aseguran que la ley es «muy ambiciosa» y «de difícil aplicación». En este sentido, desde COAG detallan que están negociando con el Ministerio de Agricultura para que se realice un estudio de los márgenes que existen en la cadena para varios productos. Ya que, el informe que existe abarca sólo hasta 2020 y «hay mucha opacidad sobre quién se lleva los márgenes». Además, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) defienden que se debe trabajar más en informar al cliente final, para que este pague «un precio justo» sin ir en contra de «la sostenibilidad del agricultor». ¿Qué defienden los supermercados? Desde la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES) defienden que «la cadena alimentaria española es un ejemplo de eficiencia para que el consumidor tenga los productos en las mejores condiciones y precio». Así lo indica el presidente de ACES, Aurelio del Pino, que además apunta que el impuesto al plástico que se introdujo en el año 2023 ha supuesto ya, según el último dato disponible de la información del Ministerio de Hacienda, más de 550 millones de euros para todos los operadores de la cadena de valor alimentaria. Y destaca que «se deberían considerar más rebajas fiscales» para recudir los costes de los agentes de la cadena. Desde las cooperativas concluyen, en este sentido, que «a pesar de que que se hayan incrementado los precios, no significa que los productos sean rentables» y que la normativa hace «que los costes sean cada vez más altos».

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Author: Pablo Perez