Primicia histórica. La Fiscalía del Estado ha comenzado a investigar dos escándalos sexuales en el Senado (segunda cámara del Parlamento francés): un ‘vídeo sexy’ protagonizado por un «senador eminente» ; y la «administración» de drogas a una senadora por un colega poco escrupuloso que deseaba «poseerla». Gérald Larcher, presidente del Senado, ha pedido la intervención de la Fiscalía del Estado para «esclarecer» el caso de un ‘vídeo sexy’ denunciado por un médico despedido por razones laborales. Instrucción potencialmente inflamable: deberá explicarse el silencio corporativo de los senadores ante un caso que no era completamente desconocido. Según las primeras filtraciones policiales, en el vídeo escandaloso aparece una enfermera , arrodillada delante de las piernas abiertas de un senador, sentado, los pantalones caídos. Noticia Relacionada estandar Si Macron encara un año electoral clave en Europa hundido en las encuestas de popularidad Juan Pedro Quiñonero El presidente francés, aislado políticamente, prepara cambios en el Gobierno para paliar la crisis de credibilidad El vídeo habría sido grabado por un amigo de la enfermera que lo ha utilizado como medio de presión durante varios años: subida de sueldo de un 45%, situación laboral «muy acomodada» y abusos de distinta índole administrativa, ya que la enfermera se presentaba oficiosamente como «amante de una alta autoridad del Estado». Gracias a ese «título», la enfermera se beneficiaba de un estatuto particular en los pasillos del poder político. Pacto de silencio El escándalo, revelado por el semanario satírico ‘Le Canard Enchainé’, tradicionalmente bien informado, también ha dejado al descubierto una suerte de ‘solidaridad de clase’: hasta ahora, los senadores se han negado colectivamente a dar el nombre del senador acusado, víctima, por su parte, de la enfermera que le ofrecía «servicios íntimos» al precio de un chantaje sin escrúpulos. La Fiscalía del Estado debe iniciar la instrucción del caso del ‘vídeo sexy’, cuando está investigando el caso del senador centrista Joël Guerriau (66 años), acusado de administrar drogas a una colega , la senadora Sandrine Josso (48 años), centrista, así mismo, con el fin de «poseerla». La pareja Guerriau / Josso «salía» como amigos con relativa regularidad, hasta que el senador decidió invitarla a una «cena íntima». En su día, la senadora puso una denuncia en una comisaría de policía y el senador fue expulsado de su grupo senatorial, próximo a Emmanuel Macron. El caso se controló políticamente muy rápido. Pero la instrucción en curso está descubriendo un paisaje político muy variopinto, con unos comportamientos ‘muy alegres’ entre senadores y senadoras que trabajan moderadamente. El senador centrista Joël Guerriau (66 años) está acusado de administrar drogas a una colega, la senadora Sandrine Josso (48 años) Los escándalos sexuales que agitan al Senado son una primicia histórica, protagonizada por personalidades de centro y derecha, mayoritaria en la segunda cámara del Parlamento francés. Hace dos años estalló en la Asamblea Nacional (AN, primera cámara parlamentaria nacional) una crisis semejante, cuando se descubrieron casos de agresiones y violencia sexual protagonizados por varios diputados de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), el PS, el PCF y los Ecologistas, abriendo grietas políticas importantes en la coalición electoral NUPES (Nueva Unión Popular Ecológica y Social), creada para intentar crear una inexistente «unión de la izquierda», en trance de descomposición.