Los Kansas City Chiefs se confirmaron este domingo por la noche -madrugada del lunes en España- como la dinastía contemporánea del fútbol americano. El equipo liderado por el ‘quarterback’ Patrick Mahomes y el receptor Travis Kelce logró una victoria sufrida en la gran final de la NFL ante San Francisco 49ers, un equipo con muchas más armas ofensivas, pero que no supo aprovechar sus oportunidades. Los Chiefs lograron forzar una prórroga después de durante buena parte del partido a remolque y levantaron su tercera Super Bowl en cinco años (25-22) . «Preparaos para que os entretengan». Eso rezaban justo antes del partido las pantallas gigantes del Allegiant Stadium, que tiene el apodo de ‘Estrella de la Muerte’, la casa de Darth Vader. Y todo fue muy entretenido -las ‘fan zones’, la explosión de camisetas y gorras por los pasillos, los vídeos, las canciones, el himno, el deejay- hasta que empezó la batalla en el terreno de juego. El juego fue todo lo contrario que la gran mayoría de los que llenaban el estadio (las entradas en el gallinero se han vendido a ocho mil dólares esta semana): pobre. La pelota arrancó en manos de los 49ers y los de San Francisco no dudaron en mostrar cuál sería su arma favorita: el ‘running back’ Christian McCaffrey , que penetró en la defensa -la mejor arma de los Chiefs- de Kansas City como un cuchillo en mantequilla. Esto estaba dentro de lo previsto. McCaffrey es el mejor jugador de la NFL en esa posición y ha llegado a sonar para MVP de esta temporada. La noticia fue que, en la primera posesión de San Francisco, ya en el balcón de la zona de anotación, cerca del ‘touchdown’, a McCaffrey le birlaron la pelota. Ese error evitó que los 49ers anotaran en las primeras de cambio, en una posesión en la que desarbolaron a la defensa de los Chiefs. Pero solo fue solo el ‘trailer’ de la película de errores e infortunios que marcó la primera mitad del encuentro. Los tuvo San Francisco, como un falso arranque que les complicó la segunda posesión o la desgracia del defensor Dre Greenlaw, que se rompió el talón de Aquiles en la carrerita de ingreso al campo. Pero quien se enredó de verdad en errores fue Kansas City. Pérdidas de balón sucesivas, penalizaciones estúpidas -por dar un cachete al rival-, una recepción de patada desgraciada o errores en recepciones fáciles. Los Chiefs dependen de su quarterback, Patrick Mahomes, el mejor jugador de esta era, un prestidigitador del fútbol americano, que inventa pases y logra carreras imposibles. Pero Mahomes no apareció , con la excepción de un gran pase cruzado de 53 yardas que, en la siguiente jugada, se desperdició con un nuevo ‘fumble’, la pérdida de balón, pecado mortal en fútbol americano. San Francisco fue muy superior, pero no supo traducirlo en una gran ventaja en el marcador. Consiguió anotar una patada a palos -con récord para una Super Bowl, 55 yardas- y un ‘touchdown’ con la única jugada memorable de la primera parte: un ‘truco’ de pizarra, en la que un receptor, Jauan Jennings, actuó como ‘quarterback’ y encontró a McCaffrey para que anotara con facilidad. La parroquia no encontró espectáculo hasta que se llegó al descanso, con un marcador de 10-3 para San Francisco. Aparecieron entonces Usher y su tropa de bailarines para el ‘show’ del medio tiempo, lo que une en comunión a los amantes de la NFL y a los que pasan de un deporte brutal, complejo y fascinante. El paso por el vestuario no cambió la tónica del partido. En su primera pelota, el ‘running back’ Isiah Pacheco, un taladrador feroz de defensas, no agarró la entrega de Mahomes. Después, el jugador más conocido del mundo erró un pase de manera grosera. Cayó en manos de un defensa de los 49ers, en su primera pérdida de pelota desde que empezaron los ‘playoff’. El equipo de San Francisco, de nuevo, parecía superior, pero no encontraba reflejo en el marcador. Al contrario, regaló la posesión cerca de la zona de ‘touchdown’ con una recepción fallida y Kansas City anotó con facilidad. Después, el pateador de los Chiefs, Harison Butker, volvió a romper el récord con un golpeo de 57 yardas. El que perdona la paga, también cuando la pelota es ovalada. Los Chiefs habían dado la vuelta al marcador en un abrir y cerrar de ojos. El partido, que nunca tuvo calidad, con muy pocas yardas de carrera y de pase, sí adquirió mucha emoción. Apareció la conexión de Mahomes con Travis Kelce -también conocido como ‘el novio de Taylor Swift’-, la pareja más efectiva del fútbol americano del último lustro. Y se entonó algo Brock Purdy, el ‘quarterback’ de San Francisco, un joven de cabeza fría y rápida, pero que sufrió en el mayor escenario deportivo de EE.UU. El intercambio de golpes dejó el marcador en empate a 19 y se abrió la puerta a la prórroga. Purdy llevó a los 49ers a una anotación de patada. Pero eso no es suficiente si tienes enfrente a Mahomes y Kelce. En la última posesión se echaron el partido a la espalda -carrera decisiva del ‘quarterback’, recepción y avance de Kelce que colocó a los Chiefs a un paso de la zona de anotación – hasta llevarse el gato al agua. Un pase de Mahomes a un actor secundario, Mecole Hardman, cerró una victoria histórica.