El Madrid fue recibido en Leipzig a empujones, que es como fue recibido siempre en Alemania, de donde siempre se traía un saco de goles endosado por un equipo de energúmenos, en su etimológico sentido de seres dotados de grandes chorros de energía. Después de todo, el Leipzig se debe económicamente a una bebida energética, y lo menos que se les podía pedir a sus futbolistas era energía. Como el Leipzig del otro día era el Bayern de toda la vida, hasta que los señoritos muniqueses, en un «¡sujétame la cerveza!», ficharon a Guardiola para implantar en aquel río de leones el metrónomo del tiquitaca, la sardana del fútbol. ¿Que qué es una sardana? Por Camba sabemos que a primeros… Ver Más