Las expectativas de Bruselas , que confiaba en que Donald Tusk convertiría a Polonia en una democracia europea homologable, se han dado de bruces con la realidad política del país, bastante más complicada que lo que permiten analizar los términos de derecha e izquierda. Desde las pasadas elecciones de octubre, en las que fue desalojado del poder el partido nacionalista, autoritario y católico Ley y Justicia (PiS), Polonia se ha sumido en el caos de una guerra de guerrillas partidista que oscila entre el sainete y la pérdida de legitimidad democrática. Y no es sencillo adjudicar o repartir las responsabilidades, porque la política polaca no responde a categorías estándar. Hablamos de un país que, durante buena parte del siglo XX,… Ver Más