Quique Sánchez Flores, entrenador del Sevilla FC, valoró en sala de prensa la derrota de su equipo en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. El técnico puso en valor el trabajo de sus jugadores y lamentó regresar de vacío. «Por un lado, sabíamos que el rival nos iba a exigir muchísimo. Hemos estado todo el tiempo en el mismo partido, más allá de que las sensaciones del primer tiempo puedan ser mejores que las del segundo. Hemos estado en ese partido en el que su amenaza de jugadas verticales y de combinaciones cortas que nos podían llevar al riesgo han existido en todo momento. Mientras hemos tenido piernas, hemos sido capaces de defender bien. Hemos tenido las dos o tres ocasiones, claras, que imaginábamos de cara al portero. Creo que eso lo cambia todo. Estuvimos en el partido en todo momento. Estábamos confiantes, decididos y pensábamos que el resultado podía ser productivo después del esfuerzo que hemos hecho. Son amenazas constantes y, desde el banquillo, te sale un fantástico jugador que la pone dentro desde treinta metros. Son cosas incontrolables», analizaba en primer término. No obstante, destacó que el equipo sea más sólido. «El nivel de exposición es altísimo y aquí tienes varios objetivos. El primero, lógicamente, es ganar puntos. Ganar si puedes y, si no, empatar. También está el objetivo de no salir malherido ante un rival con tanta exigencia y en un escenario que impone tanto. Ahora estamos en ese momento. Todo lo que sea competir, lo damos por bueno. Queremos sacar resultados positivos, es lógico, pero de aquí sacaremos buenas lecturas positivas y nos olvidaremos rápidamente de la derrota. Ha sido una derrota muy digna», valoraba antes de ser preguntado por el gol de Modric y el posible fuera de juego previo. «No la he visto. No sé si la veré, sinceramente. Es una situación que no cambia, en la que hay un despeje, que va al borde del área y la maniobra de Modric es rápida delante de Soumaré. La coloca bien. No sé si molesta o no, pero en cualquier caso es de esas jugadas que son interpretables cien por cien, me imagino. Por lo tanto, no hay nada que decir», indicaba al respecto. Ahondó también en los objetivos que le quedan al Sevilla en lo que resta de campaña y advirtió que «tenemos que ser súper realistas». «La realidad de la temporada del Sevilla es la que es, no cambia absolutamente nada. Estamos a seis puntos de una posición en la que no queremos estar. Vengo diciendo desde hace tiempo que tenemos que tener mentalidad de club grande y, casi, de escudería de Fórmula 1. Se trata de defender puestos, de atrapar a algunos de los que tienes delante. Partido a partido, carrera a carrera, presentar mejorías para generar la confianza necesaria. Hace falta humildad para remangarse, estamos en esa fase. Y, luego, tener despierto el estado de alerta, que es fundamental para que el compromiso no deje de existir en todo momento», señalaba el técnico madrileño que igualmente reconoció sobre la faceta ofensiva de los suyos que «hay campos donde es relativamente difícil llegar a portería y este es un equipo que no solo te somete». «Cuando sus jugadores te llevan atrás, estás lejos. Y cuando estás lejos, tienes a búfalos haciendo marcas y apenas te dejan girar. Hemos conseguido dos jugadas de las que imaginábamos, dos muy claras que han podido cambiar el rumbo del partido. Nos hubiesen dado el oxígeno y la confianza necesaria par seguir en el estado de ánimo en el que estábamos. El equipo recibió el gol, se mantuvo firme y acabó de pie, es importante ante un equipo que te somete mucho», agregaba. «Creo que hicimos lo que teníamos que hacer. No tenemos que lamentar nada. Hemos competido bien y hemos estado en el partido que imaginábamos», concluía.