El madridismo parecía afrontar el cruce contra el RB Leipzig con un ligero aire de superioridad, como si estuviera enfrente el Apoel de Nicosia y no un pujante equipo de la Bundesliga de una solidez ya contrastada con jugadores jóvenes de lo más interesantes. Puede que fueran las burbujas del 4-0 al Girona, puede que el equipo alemán tampoco esté haciendo su mejor temporada. Pero el Madrid parecía contrariado ante el fútbol desplegado por el rival como el inspector Renault en Casablanca: «¡Qué escándalo, aquí se juega!» . Lo cierto es que todavía se mira con cierta displicencia a este equipo de nuevo cuño en una competición dominada por la vieja aristocracia europea. Se le observa de reojo, como al… Ver Más