Biofilia, la productividad echa raíces en las oficinas que respiran

¿Puede influir el diseño de un edificio en el bienestar de sus ocupantes? Definitivamente, sí. Los llamados ‘ healings gardens ‘ –jardines curativos– son una buena prueba de ello. Cuando en la década de los 60 desapareció el acceso terapéutico a la naturaleza , las grandes ciudades se llenaron de hospitales ‘modelo bloque’ sin terrazas ni balcones, con aparcamientos que devoraban el espacio natural, y en los que el diseño funcional se plegaba a los requerimientos de las nuevas tecnologías obviando las necesidades emocionales y psicológicas de pacientes, visitantes y personal sanitario. ¿Resultado? Espacios fríos, institucionales y estresantes. ¿Influían estas ‘moles’ en el estado de las personas convalecientes? Es lo que quiso saber Roger S. Ulrich, psicólogo ambiental que, entre 1970 y 1980, estudió los registros de recuperación de pacientes ingresados en un hospital de Pensilvania. Y descubrió que había un patrón en las habitaciones con vistas a la naturaleza: estancias más cortas, menor necesidad de analgesia y menos complicaciones postoperatorias . Estas conclusiones fueron el detonante para la aparición de los ‘healing gardens’, un movimiento que ponía a los pacientes en el centro y que trataba de llevar a los hospitales elementos de la naturaleza para crear ambientes más saludables. Este movimiento no tardó en dar el salto desde los centros médicos hasta los espacios domésticos, educativos y, particularmente, a los centros de trabajo. Teo Manzano, director de marketing y desarrollo de producto de Steelcase Iberia, explica que el concepto de diseño biofílico en arquitectura representa la conexión innata entre los seres humanos y la naturaleza. «Este término fue acuñado en 1984 por el biólogo especializado en evolución Edward O. Wilson, y significa amor a la vida y lo vivo. Según su hipótesis, el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo psicológico humano, por lo que ha emergido como un elemento fundamental en la evolución del diseño de espacios laborales». Noticia Relacionada estandar No Azoteas verdes, la oportunidad de altura para dar un respiro a las ciudades Alicia Aragón Filtrar contaminantes, reforzar el aislamiento, mejorar el drenaje… pese a sus ventajas y el apoyo institucional, la apuesta por los tejados con vegetación aún es incipiente en España En España, muchas grandes compañías ya se han sumado a esta nueva tendencia, es el caso de la nueva sede del BBVA en Madrid, que cuenta con cubiertas ajardinadas; la sede corporativa de Sanitas, que incorpora multitud de elementos orgánicos en todo el edificio, el jardín arbolado de Repsol o el Distrito C de Telefónica, sede de la compañía, que no deja de ser un rascacielos en forma horizontal, habilitado con zonas verdes al aire libre, paneles fotovoltaicos, detectores de luz natural, etc. ¿Necesitamos ‘jardines curativos’ en nuestras oficinas? Probablemente sí, sobre todo teniendo en cuenta que en 2050 el 80% de la población mundial se concentrará en grandes urbes , en su mayoría desconectadas de la naturaleza, albergando unas cifras de estrés, ansiedad y depresión inasumibles. Por otra parte, las cifras de ‘State of the Global Workplace 2023’ (Gallup) confirma que la llamada ‘gran renuncia’ de los trabajadores ya no es silenciosa: la falta de compromiso le cuesta a la economía mundial 9 billones de dólares. De ahí el auge de las políticas de experiencia de empleado: sin bienestar no hay productividad. El acelerador del Covid   La crisis del coronavirus se ha convertido en un acelerador en esta materia. La vuelta presencial al trabajo cambió para siempre, porque las prioridades de los trabajadores también lo hicieron. Mª Eugenia del Río Villar, secretaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, explica que tras el confinamiento la demanda de proyectos arquitectónicos biofílicos no deja de crecer, particularmente en los edificios de oficinas. «Hace una década había arquitectos especializados en biofilia, pero en la actualidad todos incorporamos estas claves de diseño en nuestros trabajos. Antes los promotores sacrificaban terrazas para ganar metros edificables. Hoy las prioridades, las necesidades y las exigencias han cambiado y no sólo se diseña bajo parámetros técnicos de legislación, ergonomía y confort ambiental, sino también basándonos en emoción, la felicidad y el bienestar». «La rentabilidad no se ciñe al ratio euro/m2 sino al bienestar, un intangible que cotiza y que marca la diferencia y el valor de un activo –explica Covadonga G. Quintana, socia directora de plug&go–. El espacio corporativo se ha convertido en una herramienta más de transformación organizacional , con espacios que buscan la convergencia entre trabajo colaborativo, sostenibilidad y hábitos saludables. Este enfoque holístico aplica criterios de neuroarquitectura, porque las emociones cambian nuestras conductas y modifican nuestro cerebro. Estamos hablando de oficinas con propósito». Uno de los espacios diseñados por el estudio plug&go en los que buscan reactivar la conexión entre el usuario con la naturaleza ABC «Nuestro organismo está biológicamente diseñado para operar en un entorno natural –afirman desde la Escola Sert, del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña–. Todo aquello que no se asemeje a un entorno natural nos hace estar en alerta y por tanto hace que nuestro organismo no opere de la mejor forma posible, generando entre otras reacciones estrés. Eso ya lo sabían los grandes arquitectos como César Manrique, Gaudí, Frank Lloyd Wright, Aalto o Scharoun». «Si estudiamos su obra encontramos muchísimos mecanismos de diseño biofílico (antes de que se denominara así). También hay muchos ejemplos en la arquitectura vernácula, reflejo de la sabiduría popular», afirman desde la Escola Sert. La conexión, por tanto, siempre estuvo ahí, pero la habíamos perdido. Es importante reseñar que el diseño biofílico aplicado a los espacios de trabajo no se basa en pequeñas intervenciones aisladas. No se trata de poner cuatro plantas, una fuente o un mural de césped fuera de contexto. Se trata de una inmersión dentro de hábitats donde cada elemento forma parte de un todo conectado: Luz natural : maximizar la entrada de luz natural es fundamental en el diseño biofílico. Grandes ventanas, tragaluces y espacios abiertos ayudan a regular los ritmos circadianos, mejoran el estado de ánimo y la productividad. Vistas naturales : proporcionar vistas hacia el exterior, como áreas verdes, paisajes naturales o cuerpos de agua, ayuda a conectar visualmente a los empleados con la naturaleza, minimizan el riesgo de vista cansada y la monotonía que aportan los espacios cerrados. Vegetación interior : Incorporar plantas de interior en el entorno de trabajo no solo mejora la calidad del aire, sino que también añade elementos naturales visuales y táctiles que ayudan a reducir el estrés, aumentar la concentración y fomentar la creatividad. Elementos orgánicos en el mobiliario : incorporar muebles con formas orgánicas, curvas suaves y materiales naturales ayuda a crear un ambiente de armonía. Ventilación natural : diseñar espacios que permitan una ventilación natural adecuada mejora la calidad del aire interior y el confort de los empleados. Materiales Naturales : Madera, piedra, bambú u otros materiales orgánicos crean una sensación de calidez y conexión con la naturaleza. Agua : la presencia de elementos acuáticos puede tener un efecto calmante y relajante en el entorno laboral, reduciendo el estrés y mejorando el bienestar emocional. Espacios verdes : integrar áreas verdes, jardines o patios al aire libre dentro del entorno de trabajo hace que el cerebro libere endorfinas que mejoran el humor, a la vez que es una opción saludable que ayuda a sintetizar la vitamina D. Espacios flexibles : se trata de que los empleados puedan adaptar su entorno según sus necesidades y preferencias, ya sea cambiando la disposición de los muebles o creando zonas de trabajo al aire libre para promover la sensación de control y bienestar. Diseño Bioclimático : utilizar principios de diseño bioclimático para maximizar la eficiencia energética y el confort térmico, como orientar el edificio para aprovechar la luz solar o utilizar materiales de construcción que regulen la temperatura, contribuye a un entorno de trabajo más sostenible y saludable. La relación entre los individuos y su entorno puede determinar cómo se sienten, se desenvuelven e interactúan entre sí. Por lo tanto, no es descabellado diseñar espacios que inspiren, aporten energía y apoyen a las personas que los utilizan. Que las sedes centrales de las principales empresas del planeta –Apple, Alphabet, Amazon o Microsoft– sean biofílicas es la mejor prueba de ello.

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Author: Pablo Perez