El sector agroalimentario exhibe su resiliencia en plena cosecha de incertidumbre

La nueva edición de Alimentaria, que se celebra del 18 al 21 de marzo en Barcelona, reúne una vez más a los profesionales de la industria de la alimentación, bebidas y gastronomía. Una cita donde se hablará de innovación, de las últimas tendencias, de la sostenibilidad y de la internacionalización de esta industria. «Somos un sector en permanente evolución. Calidad, seguridad, internacionalización, innovación, sostenibilidad, empleo estable y comunicación responsable son algunas de las características que definen a una industria que trabaja adaptándose e incluso adelantándose a las necesidades y gustos de los consumidores», afirma Mauricio García de Quevedo, director general de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB). La industria de alimentación y bebidas se ha consolidado como el primer sector industrial del país. Desde el año 2010, por ejemplo, «hemos pasado de una producción que apenas alcanzaba los 85.000 millones de euros a la de 2022 que llega a los 145.0000 millones de euros». El sector agroalimentario tiene una posición relevante en el comercio exterior de España y puede considerarse como un motor fundamental de la economía española. Como cifras destacadas de su importancia económica cabe señalar la cifra de las exportaciones que supera los 70.000 millones de euros y representa el 16% del total del comercio exterior español. «Además, su papel en mantener la balanza comercial en nuestro país resulta determinante, por su capacidad de generar un resultado claramente positivo, y de contribuir a equilibrar el resultado negativo resultante de la gran diferencia entre importaciones y exportaciones», explica Alberto San Bautista Primo, catedrático de Producción Vegetal de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la UPV. La cifra supera los 13.000 millones, y a pequeña escala muestra una similitud con los grandes países netamente exportadores, como China y Alemania. «Estas fortalezas generan en primer lugar grandes oportunidades a todo el sector agroalimentario español, incluido las empresas, los profesionales del sector y, en especial, los agricultores, y finalmente, contribuyen positivamente al crecimiento económico de nuestro país», matiza. Fortalezas Enrique Porta, socio de Consumo y Retail de KPMG en España, destaca varias fortalezas del sector. Además de ser el primer sector industrial del país, tanto por facturación, como por valor añadido bruto y empleo, «es un sector muy dinámico y altamente competitivo, que se adapta a los cambios y desafíos del entorno, y comprometido con la sostenibilidad y la innovación». Tiene además una alta y creciente capacidad exportadora, «muy presente en los mercados internacionales, especialmente fuerte en la Unión Europea» y es un sector muy diversificado, «que abarca desde la producción primaria hasta la distribución y el consumo, y que cuenta con una amplia gama de productos». Una industria que apuesta demás por la calidad, la seguridad y la trazabilidad («y que dispone de numerosos sellos, certificaciones, indicaciones geográficas protegidas y denominaciones de origen que garantizan el origen, la elaboración y el control de estos». Noticia Relacionada estandar Si La guía tecnológica que impulsa el reciclaje de envases Roberta Sebastiani A través de soluciones QR y NFC, la startup Bumerang crea códigos para cada recipiente que permiten su seguimiento desde la recogida hasta su devolución Desde FIAB recuerdan que la crisis global (Covid, aranceles de EE. UU., Brexit, invasión de Ucrania, crisis del Mar Rojo, etc.) generó y sigue generando incertidumbre y las empresas del sector sufren también la inflación de costes. «Desde hace años nos hemos enfrentado a la inestabilidad y sus consecuencias, especialmente en el alza de costes energéticos y de materias primas, cuyo efecto más perjudicial para las empresas y para el ciudadano ha sido una situación inflacionaria que ha ralentizado los ritmos de crecimiento que el sector venía consolidando y penalizado fuertemente el consumo», apunta su director general. El mercado agroalimentario sigue estando muy tensionado por unos costes elevados, agravados por los efectos de la sequía y los episodios meteorológicos extremos. «La presión sobre la cadena de suministro sigue existiendo, algo que empeora por los costes medioambientales que se han incorporado, como el impuesto a los envases de plástico», añade. En los últimos meses se han sumado además las protestas de los agricultores que si bien las respetan acaban por perjudicarles. «Desde FIAB seguimos apostando por una Ley de la Cadena que permita unas relaciones comerciales equilibradas y transparentes», puntualiza García de Quevedo. Sostenibilidad, nuevos hábitos de consumo e innovación son retos en el horizonte Teniendo en cuenta la coyuntura actual, San Bautista Primo es partidario de «reflexionar sobre la funcionalidad del sector agroalimentario para mejorar en términos de eficiencia y de productividad, para que sus puntos fuertes no solamente se mantengan, sino que se acrecienten el valor estratégico y económico de este sector en nuestra economía». Avisa de que la pérdida de competitividad y de productividad en todos sentidos podría ocasionar pérdidas tangibles que redundarían en un menor crecimiento económico, con las consecuencias que generaría en un país altamente dependiente de la energía y sin un sector tecnológico líder a nivel mundial. Tendencias El catedrático de la UPV espera que el sector agroalimentario español continúe en el punto de mira de los grandes inversores a nivel nacional y mundial como históricamente ha venido sucediendo desde finales del siglo XX, por su atractivo y sus grandes capacidades de generar riqueza. «El interés económico a nivel de inversión en este sector será creciente, y contribuirá a consolidar y concentrar estructuras económicas, tanto a nivel de empresas como de agricultores, en todos los eslabones de la cadena», subraya. El crecimiento, tanto orgánico como inorgánico, del sector requerirá de una mayor profesionalización a todos los niveles, «para ganar en eficiencia y productividad», añade el docente. Juliana Roca, Communication & Marketing Manager en Bioser considera importante que en los próximos años la industria agroalimentaria de respuesta al aumento de la demanda de alimentos. «Probablemente veremos un desarrollo de nuevas tecnologías que permitan mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la producción agrícola, como la robotización de los campos de cultivo y ganado para garantizar las cosechas». Además, existe una mayor preocupación por la seguridad alimentaria. Según datos del Eurobarómetro 2022 sobre seguridad alimentaria, casi la mitad de los consumidores tienen en cuenta la seguridad alimentaria en el momento de compra de un producto, y un 41% de ellos dan por sentado que los alimentos que compran son seguros. «Esto exigirá a las empresas del sector agroalimentario que implementen medidas para garantizar la seguridad de sus productos», resalta Roca. Señala igualmente el crecimiento del consumo de alimentos frescos y saludables «lo que impulsará la demanda de productos ecológicos, orgánicos y de proximidad» así como el uso de proteínas alternativas a la carne animal (vegetales, algas, insectos o carne cultivada). Seguridad alimentaria y sostenibilidad van de la mano La seguridad alimentaria ha adquirido un papel fundamental en la evolución del sector agroalimentario y con la sostenibilidad son dos caras de la misma moneda. «La producción de alimentos requiere de un uso eficiente de los recursos naturales, como el agua, la tierra y la energía. En momentos como el actual si queremos optimizar la utilización de recursos, como el agua, deberemos tener en cuenta qué implicaciones puede tener a nivel de seguridad alimentaria», afirman desde Bioser. Por otro lado, «para asegurar la sostenibilidad del sector es imprescindible que los alimentos que se producen se sometan a estrictos controles para garantizar su inocuidad», añaden. Para el socio de Consumo y Retail de KPMG en España los retos pasan por incrementar la inversión en I+D+i, «para desarrollar nuevos productos, procesos y envases que respondan a las demandas y necesidades cambiantes de los consumidores»; potenciar la digitalización y la transformación digital, «incorporando nuevas tecnologías, procesos y modelos de negocio para aumentar la eficiencia, la productividad, la competitividad y la adaptabilidad de las empresas, así como para mejorar la comunicación, la interacción y la satisfacción de los clientes»; diversificar y ampliar los mercados exteriores, «en un contexto de fuerte competencia, presión en precios, barreras comerciales, incremento de normativas sanitarias y fitosanitarias y mayor exigencia de calidad y diferenciación»; seguir impulsando la sostenibilidad, la economía circular y la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias y dignificar y valorizar el sector, «asegurar la formación y el desarrollo profesional de los trabajadores, atraer y fidelizar el talento y rejuvenecer y asegurar el relevo generacional». Digitalización La transformación digital ha generado una nueva industria agroalimentaria más eficiente, sostenible y transparente. «Esta nueva industria se caracteriza por el uso de tecnologías digitales como la IA para la toma de decisiones o el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en la economía circular», señala Juliana Roca. Esta transformación digital está generando una industria agroalimentaria mucho más «innovadora a nivel de oferta de alimentos; segura para las personas consumidoras y para los trabajadores o actores de la cadena; transparente a nivel de ingredientes, procedencias y composiciones; responsable con el medio ambiente y nuestro entorno y que trabaja para reducir el desperdicio alimentario», añade. Desde KPMG hablan de la necesidad de aumentar la inversión en I+D+i en esta industria que en España está por debajo de la media europea. «Hay un margen de mejora en materia de innovación, que es necesario aprovechar para adaptarse a los desafíos y oportunidades del mercado global y satisfacer las demandas de unos consumidores cada vez más exigentes», afirma Porta.

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Author: Pablo Perez