El ejemplo de sevillanía que se entona con tanto orgullo en el estadio antes de los partidos fue, precisamente, lo que no hubo en la junta de accionistas del pasado lunes. El corral de vecinos en el que se han convertido las últimas asambleas sevillistas han llevado al club a ser el espectáculo central de un circo mediático. La actualidad de Nervión ha pasado de hablar de gestas europeas a airear los trapos sucios de un puñado de familias enfrentadas. Mal asunto. El ego y el poder bien enfocados pueden ser aliados valiosos a la hora de alimentar aspiraciones. No conformarse con el papel histórico endosado es uno de los rasgos característicos del Sevilla de los últimos veinte años. No… Ver Más