El tejido productivo español continúa descontando los desmanes de la crisis de inflación que arrastran las principales potencias desarrolladas del globo desde el estallido de la guerra en Ucrania y que en nuestro país ha provocado un repunte de los precios generales de consumo del 13,9% en dos años. Esto ya configura un primer elemento de restricción para el consumo de los hogares, lo cual podría ser una de las espitas por las que filtra la pérdida de músculo empresarial de nuestro país, pero no es este elemento el que asfixia y constriñe el balance de las compañías y compromete su viabilidad. De hecho, ni la promesa ni la posterior constatación de la desaceleración económica que afloró con fuerza en… Ver Más