La compleja fórmula de las vocaciones tecnológicas

Desde hace ya varios años escuchamos hablar de la falta de vocaciones STEM en España. La OCDE prevé que en 2030 más del 80% de los trabajos requerirán conocimientos tecnológicos y hay varios estudios que hablan de las dificultades de las empresas por encontrar este tipo de perfiles. Además, las mujeres universitarias se decantan menos por titulaciones técnicas. María Concepción García Gómez, vicerrectora de Empleabilidad y Emprendimiento de la UCM, asegura que «los estudios STEM siguen siendo muy solicitados, aunque se mantienen las diferencias por género». Son titulaciones demandadas, en general, mayoritariamente, por hombres, siendo el porcentaje de mujeres todavía bastante inferior en este tipo de estudios. «En todo caso, aunque no se elija un estudio STEM como grado, el encaje entre las necesidades del mercado de trabajo y el talento formado en las universidades puede darse por una formación complementaria o de postgrado», explica García. Este tipo de formación permite completar y adaptar la formación original proporcionada por un determinado grado, elegido en función de la vocación o de los intereses de los candidatos, «con la capacitación necesaria para integrarse en equipos de trabajo que respondan a las necesidades actuales del mercado laboral». Emocionar «Realmente creo que el problema no está en las vocaciones sino en que se están creando más puestos que vocaciones. El problema está en el ratio», afirma David Perezagua, director de Educación y Divulgación de la Fundación Margarita Salas. Indica que si bien hay estudios que intentan explicar el por qué de las vocaciones «no hay una receta mágica» y desde esta institución «vemos que la emoción es lo que engancha». Además, a la hora de elegir qué estudiar, influye mucho la familia y el contexto socio económico. «Si no has visito a nadie en tu casa que trabaje en una carrera STEM no tienes una referencia», resalta Perezagua. Teniendo en cuenta esta realidad, «lo que hay que cambiar es la alfabetización general científico tecnológica de la población», añade. A pesar de los grandes cambios que se han producido y de toda la digitalización «hay muchas cosas que no sabemos, como el funcionamiento de las tecnologías que nos rodean, hay bastantes lagunas», explica Perezagua, físico de formación y con experiencia en el sector educativo como tutor y profesor STEM. Cree que de esta forma probablemente se despertaría más el interés de los jóvenes por las carreras científicas si bien «hay que respetar a las personas, no se las puede obligar a estudiar algo en concreto». Y hay otro aspecto importante a tener en cuanta, «en STEM la clave para provocar vocaciones científicas está en las Matemáticas, que es donde debe estar el foco. A los alumnos no les entra bien esta disciplina y luego llega Física y Química y acaba pro complicarlo todo más y alejarles», indica el docente quien propone un cambio en la forma de enseñar, menos memorístico. Noticia Relacionada estandar Si Las mujeres que cursan carreras tecnológicas tienen mejor rendimiento académico que los hombres S.S Pese al bajo porcentaje de mujeres en las carreras universitarias STEM, son ellas las que presentan menos tasas de abandono La falta de referencias en el entorno personal no anima a decidirse por estos estudios En el caso concreto de las vocaciones en chicas, David Perezagua señala que el informe PISA refleja resultados muy similares en las notas de Matemáticas de los chicos y chicas, aunque «ellas no se ven realizando este tipo de estudios en un futuro». Por su experiencia, no siempre es positivo presentar a las chicas ejemplos como el de Marie Curie porque «lo ven tan inalcanzable que les produce rechazo». En el caso de la figura de la científica española Margarita Salas, «la presentamos de una forma muy cercana, como alguien real. Margarita no tenía ni idea de lo que quería estudiar, como les pasa a ellos, y tuvo mucha suerte, Severo Ochoa la ayudó mucho. Eso es bueno decirlo. Si presentas como heroínas a las científicas generas el efecto contrario», matiza. Desde la Fundación Margarita Salas cuentan con programas que buscan inspirar, apoyar y desarrollar nuevas vocaciones científicas en entornos rurales y desfavorecidos además de contar con clubes STEM para universitarios.

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Author: Pablo Perez