Durante el Mundial de Fútbol de Australia y Nueva Zelanda, las camisetas con el nombre de Sam Kerr eran, sin duda, las que más se prodigaban por los estadios y las calles de Sídney. Es la estrella de un deporte que ha impulsado hasta convertirlo en un motivo de orgullo, capaz de liderar a la selección australiana dentro y fuera del campo, encabezar la lista de las jugadoras más goleadoras, y con mucha diferencia, y convertir el fútbol en el deporte de moda en su país. Pero Kerr (East Fremantle, 30 años) también ha protagonizado alguna que otra incidencia. Dentro del campo, vivió una situación surrealista en un partido de la Champions entre el Chelsea y la Juventus, de 2021. En un momento del encuentro, un espontáneo saltó al campo y deambuló por el césped durante un rato hasta que Kerr lo placó y el aficionado cayó al suelo. Ella recibió una tarjeta amarilla y el espontáneo solo fue despachado del terreno de juego y suspendido por el club, pero no detenido por un vacío legal de este tipo de situaciones en las competiciones de fútbol femeninas, a diferencia de las masculinas. Fuera del campo ha tenido sus más y sus menos por redes sociales. En 2019, comentó la final perdida por el Barcelona a manos del Olympique de Lyon por 4-1 con un «Y si esto es competitivo…». Al que añadió después «¿Perderíamos por más?». Una crítica al nivel de aquel equipo azulgrana que le valió una contestación dos años más tarde, cuando el Barcelona se hizo con el triunfo ante el Chelsea donde ella jugaba (por 4-0) y Patri Guijarro le recordó aquel tuit: «Hubo gente aquí que dijo que la final contra el Lyon no fue competitiva. Ahora les hemos pagado con su propia medicina». Noticias Relacionadas estandar No Los Mossos d’Esquadra irrumpen en la Federación Catalana de Fútbol Sergi Font estandar Si Gil Manzano, de internacional a repudiado Jorge Abizanda Ha sido nominada al premio The Best desde 2017, y también estuvo en la lista de candidatas al Balón de Oro en 2023, que se llevó Aitana Bonmatí . Kerr casi no podía ser otra cosa que deportista. Su abuelo, indio de padre inglés, fue boxeador, y su abuela, jugadora de baloncesto. Tanto su padre, Roger, como su hermano Daniel, y tíos suyos jugaron al fútbol australiano de forma profesional. Por eso, a ella el fútbol que se conoce en Europa no la atraía nada de nada. Lo ha confesado más de una vez, si hubiera sido por ella, no se habría pasado a este otro fútbol. Pero la vio Alen Stajcic, que pasó de ojeador a seleccionador nacional años más tarde, y se sorprendió de esa carrera de 70 metros que dibujó Kerr con apenas 12 años ante jugadoras de 15 y 16. En apenas tres años de formación con el balón de fútbol no australiano, con 15, debutó en la selección nacional absoluta, ante Italia. A partir de ese momento, forjó una carrera excepcional y un estilo único que rubricaba con volteretas para celebrar sus goles. 69 tantos son los que ha marcado con su selección, 58 marcó en el equipo de su ciudad natal, Perth Glory, 35 con el Chicago Red Stars -máxima anotadora de la historia de la liga norteamericana, con 77 tantos-, 99 lleva en el Chelsea, club que la fichó en la temporada 2019-2020. Destaca su pierna derecha, pero también sus remates de cabeza; en su primera temporada en Inglaterra remató a gol nueve ocasiones en 22 partidos. Mide 1’67. Fue la primera futbolista en ser imagen del videojuego FIFA, en 2023. Una de sus supersticiones es comer un bocadillo de pasta, aunque sabe que muchos lo ven asqueroso, antes de los partidos. También sentarse en el mismo asiento del autobús y del avión. Su pareja es la también futbolista Kristie Mewis, con la que se comprometió a finales de 2023. Lesionada en enero con una rotura del ligamento anterior, tiene casi imposible llegar a los Juegos de París. Ahora, se declara no culpable de las acusaciones de ofensa racista contra un policía, que acudió a mediar por una discusión en la tarifa de una ruta en taxi de la australiana.