Partido extraño el que completó el Sevilla FC ante el colista Almería (2-2) en el Power Horse Stadium. Las indecisiones y el excesivo intercambio de golpes en las áreas igualó más de lo deseado la contienda. Quique Sánchez Flores, pese a todo, quiso poner en valor el punto obtenido tras el choque: «Ha sido un encuentro de emociones distintas. En el primer tiempo dejamos escapar 45 minutos. No tuvimos acierto y el rival marcó a la contra. En la segundo parte fuimos más dominadores, aunque con menos ocasiones. Metimos al rival en su campo y jugamos más cerca de su área sin dejarles correr tanto», analizó. Después de remontar el tanto de Embarba y llegar al descuento ganando 1-2, el Sevilla encajó el tanto postrero de Marezi. «Hay que interpretar los momentos mejor. Hemos encajado ya varios goles en la prolongación de los dos tiempos otras veces, pero hay que seguir trabajando, aunque tenemos experiencia de sobra para saber jugar esos últimos últimos», recalcó el madrileño. «El resultado obedece a que jugamos mucho a campo abierto. Hay que dominar los partidos sin abrir tantos espacios ni nuestra defensa. Se corrió mucho y por eso con la presencia de Gudelj minimizamos sus opciones», apuntó el técnico sobre los cambios en la segunda parte para controlar más el juego. «Nuestra idea es la de seguir mejorando en cada encuentro dando pasitos adelante. Hubo cosas que no nos gustaron en este partido, pero este Sevilla ya es un equipo hecho que va a todos los campos a ganar. Hay días que con menos producción marcamos y esta vez no estuvimos acertados con todo lo que produjimos», añadió. Finalmente, destacó que «Lukebakio es una bala. Es un jugador espléndido, con calidad, desmarque y ganas. Tanto él como Gudelj vienen de lesiones de larga duración y hay que ser pacientes, pero nos van a aportar mucho… La exigencia nos hace mejorar y el reto que nos imponemos es que el equipo juegue alegre, compita y haga feliz a la gente», concluyó Quique.