El desarrollo de centros de datos cada vez más potentes y eficientes y el progresivo despliegue del 5G (hasta un 90% más eficiente que el 4G, con el 6G en el horizonte no muy lejano) son esenciales para la competitividad de la economía española, con destacados casos de éxito como los propios de las grandes compañías de infraestructuras. Esta necesidad se acentúa cuando está cada vez más cerca la irrupción de la computación cuántica , que multiplicará por miles y miles de veces la capacidad computacional conocida hasta ahora. ‘Autopistas digitales’ (por tierra, mar –con el cableado submarino– y aire) en la era del dato (no sólo por el despliegue de la ‘majors’ nacionales, sino por la próxima llegada de Meta a Talavera o Microsoft a tierras de Aragón). En tiempos en los que, según estimaciones del sector, sólo en 2023 se generaron más datos que en los anteriores veinte siglos y parte del XXI. Desde 5TONIC, laboratorio abierto en investigación e innovación en nuevas tecnologías fundado por Telefónica e IMDEA Networks, trabajan para ayudar a desplegar todo este magma de innovación en aplicaciones industriales, emergencias, ocio… El siglo de las telecomunicaciones, el ‘siglo conectado’, propicia el desarrollo de aplicaciones como la Inteligencia Artificial o el IoT (‘Internet of Things’-Internet de las Cosas), gracias a la adopción de disrupciones como el ‘Edge Computing’ (procesado en el borde de la red) que facilitarán servicios más rápidos, fiables, ‘viajeros’ de las redes de fibra óptica. Noticia Relacionada estandar No El apagón de competitividad amenaza al sector de las telecomunicaciones europeo Laura Montero Carretero La fragmentación normativa y la política de la UE que estimula la hipercompetencia y dificulta la concentración frenan el músculo inversor de unas empresas que son presa fácil para los gigantes tecnológicos globales «En concreto (señala Carlos J. Bernardos, vicepresidente de 5TONIC y catedrático de la UC3M), el ‘edge computing’, combinado con las redes 5G, dará soporte a casos de uso que irán permeando en múltiples sectores, materializando servicios relacionados con el transporte, la industria o la vigilancia, entre otros muchos». Una declaración de intenciones ya probada en proyectos como la virtualización del control de la movilidad de los vehículos industriales guiados automáticamente (AGV) utilizados en las fábricas (con ABB Mobile Robotics) o las pioneras integraciones de las plataformas de procesamiento Edge con la red 5G (en este caso, junto con Ericsson, Capgemini Engineering, Intel y Telefónica). Zonas urbanas transformadas en ‘ciudades inteligentes’ y zonas rurales, cada vez más y mejor conectadas ya forman parte del presente del futuro. Como destacan desde el gobierno español, se está realizando desde 2018 una inversión «sin precedentes» para contar con las infraestructuras digitales necesarias para la actividad económica y social del presente y del futuro. «España es competitiva (señala María González Veracruz, secretaria de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales) para las empresas tecnológicas por nuestras ventajas en conectividad y ciberseguridad gracias a la inversión del Gobierno y a la intensa colaboración público-privada. Estamos a la vanguardia europea en infraestructuras digitales y también en una relevante posición geoestratégica en cables submarinos . Estamos trabajando para atraer a España potentes inversiones con las que implantar desde centros de datos a centros especializados en chips, y estamos fortaleciendo el ecosistema nacional tecnológico y de producción audiovisual». Muy buena fibra La inversión pública, reforzada por los Fondos Next EU, ha asentado el liderazgo de España en despliegue de fibra situándose 35 puntos por encima de la media UE , según el ‘Informe Europeo de la Década Digital 2023’: la cobertura con fibra a nivel nacional ya alcanzaba a 9 de cada 10 hogares en 2022 , con la previsión de llegar al 95,75% a finales de este año , y el objetivo del 100% de la población en 2025. Más de cinco millones de hogares/empresas con una inversión pública de más de 1.150 millones de euros desde 2018, a la que se suman la alternativa satelital Conectate35.es , para llevar banda ancha allá donde no ha llegado la fibra o a lugares remotos. Y programas de financiación como Único (Industria y Empresa, Servicios Públicos, Bono Social o Edificios), iniciativa también aplicada al amplio despliegue de conectividad móvil. Como señalan desde el Ministerio: «La ventaja en conectividad de fibra permite ser el punto de amarre de nuevos cables que ofrezcan redundancia de rutas, sustituyan a los existentes para ofrecer mayores prestaciones y permitan balancear un tráfico creciente hacia los ‘data centers’ frente a destinos saturados como Marsella o Reino Unido, que arrastra la incertidumbre del Brexit». Tecnología geoestratégica por la que España dispone de una muy destacada posición para liderar las conexiones atlánticas y con África. Conexiones cada vez más sostenibles Bernardos añade ventajas de las redes 5G en aspectos como «la introducción de soluciones que reduzcan el consumo energético. La ‘tecnología verde’ es una herramienta clave y se prevé que se convertirá en una práctica habitual a lo largo de este año a través de las innovaciones tecnológicas y el uso de recursos informáticos de forma más comprometida y responsable. Este año veremos una consolidación de las energías renovables, como la eólica o la solar, además de una gestión inteligente de recursos incluyendo la monitorización en tiempo real de la calidad del aire y la gestión de residuos». César Cid, director de Comunicaciones, Medios y Tecnología en Accenture en España, sitúa la relevancia de este despliegue en un entorno cada vez más globalizado: «Según uno de nuestros últimos estudios, durante los últimos 15 años, la digitalización (medida por la adopción de tecnologías digitales y el crecimiento de datos, dispositivos, almacenamiento, nube, computación y ‘connected end points’) se ha multiplicado por 162… mientras tanto, la capacidad de la red sólo ha crecido 43 veces y el gasto en innovación en ella se ha duplicado». Dicho lo cual, Cid estima que la rápida adopción de aplicaciones como la IA generativa podrá ‘progresar adecuadamente’ con el inmenso flujo de datos que se cierne sobre nuestras cabezas: «Se espera que las redes empresariales estén preparadas para adoptar rápidamente nuevas tecnologías en evolución constante. Por ejemplo para mejorar los ‘gemelos digitales’, para apoyar realmente el seguimiento y la gestión de activos móviles, etc.». Sobre el terreno En el caso de Telefónica, se encuentra ante el desafío de consolidar y proyectar las comunicaciones del futuro, desde el no muy lejano cobre a la ‘ultra banda ancha’ (con un 85% de mejora en las conexiones). «Es esencial (destacan fuentes de la compañía) el desarrollo y la optimización de la infraestructura para habilitar una red que dé respuesta al crecimiento exponencial de la demanda de servicios digitales y al continuo desarrollo de tecnologías de la comunicación, apostar por las últimas tecnologías y la innovación al servicio del usuario. En este sentido, desarrollamos e instalamos sistemas de control basados en ‘machine learning’ e IA para avanzar en la autogestión de la misma y así ofrecer la mejor calidad y experiencia a los clientes particulares y empresariales. Telefónica cuenta actualmente con una cobertura 5G de más del 87% de la población española». En este desempeño, la compañía contribuye a que España sea el primer país de la Unión Europea en cerrar su antigua red de cobre pasando a redes de fibra óptica completa, «más económicas por su eficiencia energética y con menores costes operativos y de mantenimiento. Nos adelantamos por mucho a otros países como Alemania, Reino Unido, Italia y Francia. Llevamos años impulsando el despliegue de la red de fibra que ya representa el 92% de la base de banda ancha fija de Telefónica. En este impulso también ha sido importante la colaboración público-privada ». Avances en el entorno internacional que requieren de un renovado apoyo por parte de la Unión Europea, como ha declarado el pasado febrero Víctor Calvo-Sotelo, director general de DigitalES, Asociación Española para la Digitalización: «Apoyar este ecosistema diverso requiere un cambio radical, que debe ser posible mediante una reforma de las normas y políticas de la UE. Con la transición a infraestructuras gigabit, 5G, redes definidas en la nube y automatización de IA, la política europea de telecomunicaciones y competencia necesita un cambio de paradigma a la luz de la nueva realidad tecnológica, de demanda, y del mercado». ‘Efecto innovación’ En todo caso, Cid aporta un importante matiz: «Aunque las empresas gastan cada vez más en sus redes, gran parte de esa inversión se destina al mantenimiento de las redes heredadas, en lugar de a su modernización. El lento progreso en su modernización suele desembocar en un ciclo perjudicial de acumulación de deuda tecnológica , innovación restringida, aumento de los costes y mayores vulnerabilidades de seguridad». Tiempo para hacer los deberes para transitar con garantías de eficiencia por las ‘ autopistas digitales ‘, las mismas en las que el portavoz de Accenture reivindica la necesidad de «una red moderna que conecte y habilite a la perfección varias capas del ‘digital core’, que comprenden la nube, los datos y la IA, las aplicaciones y las plataformas e incorporan otras tecnologías innovadoras… la buena noticia es que, si los presupuestos se reorientan, proporcionarán una mayor resiliencia y mejorarán la estructura de costes, lo que, a su vez, creará un ‘efecto dominó’ en la innovación».