Alonso, la vuelta rápida para compensar un Aston Martin más lento

Al terminar el Gran Premio de China llora delante de la grada Zhou, el piloto local nacido en Shanghái a unos kilómetros del circuito y que hace años soñaba con estar en la F1 y conocer a su ídolo, Fernando Alonso. Ahora corre con él y recibe el aliento de su país. Son las historias personales de un deporte que no tiene tiempo para estos sentimientos. La F1 con números, datos y el talento de los pilotos. En Shanghái vence Max Verstappen en una carrera accidentada, dos coches de seguridad, varios incidentes, el habitual criterio dispar con las estrategias y los neumáticos, pero el resultado de siempre: el himno de Holanda en lo alto. Los españoles circulan por la zona media con desarrollo diverso. Carlos Sainz, en un gran premio medio invisible para él, acaba quinto, lejos de las emociones de sus anteriores conquistas, sobre todo el triunfo en Australia. Y Fernando Alonso, como acostumbra, en un vaivén de sensaciones. Salió tercero, se colocó segundo, fue para atrás como estaba cantado, y en el tramo protagonizó una remontada con ruedas nuevas y tres paradas que le llevó a la séptima plaza. En el camino se agenció una vuelta rápida, la 25 de su carrera, 21 años después de la primera que consiguió en Canadá en 2003 en aquel Renault azul que cambió la historia de la F1 en España.

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Author: Pablo Perez