El jardinero fiel

El Madrid, en ese insaciable afán por la remontada y la épica, arrancó el partido inventándose la autocanasta de Pedro Ferrándiz aplicada al fútbol . Una entrada algo alocada en el segundo 40 de Tchouaméni acabó con Bernardo Silva celebrando un improbable gol de falta tras un despiste de un muy mal plantado Lunin. A partir de ahí, como si hubiera sido una jugada de pizarra, el conjunto blanco empezó a sentirse cómodo, a soltar lastres y a crecer. Y cuando ya consiguió ponerse por delante en el marcador, se volvió a desinflar. Especialmente un Bellingham al que se le ve algo tocado, falto de energía y protestón en exceso. En el Bernabéu gran parte de la afición pidió que… Ver Más

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Author: Pablo Perez