La morosidad crece en España y el problema persiste para las pequeñas y medianas empresas. Según indica el Observatorio de Morosidad del último trimestre del año elaborado por Cepyme con datos de Cesce e Informa D&B, la mitad de las facturas de nuestro país se abonaron con retraso. El periodo medio de pago (PMP) o el tiempo que se tarda en abonar una factura, por su parte, se estanca. En concreto, la patronal de las pequeñas y medianas empresas destaca que «uno de los aspectos más preocupantes de la evolución de la morosidad es el estancamiento en torno a los ochenta días», veinte por encima del fijado por ley. En el cuarto trimestre de 2023, el periodo medio de pago se situó en los 80,2 días, con un descenso de 0,2 días en comparación con el trimestre anterior. Noticia Relacionada estandar Si El estancamiento de ventas de las pymes cronifica la caída de productividad Gonzalo D. Velarde A cierre de año, el PMP fue de 81,8 días, y aunque es el dato más bajo desde 2017, Cepyme recuerda que sigue por encima del dato de 2015 (81 días) y «muy por encima de los 60 que establece la ley, en la que se establecen medidas contra la morosidad en operaciones comerciales». La situación, sin embargo, varía según el tamaño de la empresa. Las únicas que consiguen contraer el PMP son las microempresas, mientas que las pequeñas y medianas se estancan con una variación del 0% con respecto al año pasado y las grandes ven un aumento del 11%. Más costes para las pymes El coste financiero de la morosidad asciende hasta los 2.600 millones de euros, un 50% más que hace un año. La situación «no resulta fácil» para las pymes. Empresas que, tal y como asegura Cepyme, «cuentan con menores recursos y capacidad de negociación», y que, además «hacen frente a los efectos de la inflación, que merma su rentabilidad». El aumento de tipos tampoco ayuda, ya que, apuntan, dificulta el acceso a la financiación necesaria. En esta evolución influyen varios factores, según Cepyme. Por un lado, la inflación, que pese a descender continúa por encima de lo normal (su medida subyacente, que fue del 3,8% en diciembre de 2023, es la más alta en los 20 años anteriores a marzo de 2022). Por otro lado, los mayores tipos de interés —el euríbor medio del segundo semestre del año pasado (4,04%) es el mayor desde 2008—, que impulsan a las empresas a intentar acortar los plazos de cobro de sus facturas para atenuar el impacto negativo en sus cuentas de la pérdida de poder de compra del euro y los mayores costes financieros.