Hace 25 años se convirtió en campeón del mundo de la categoría de 125cc pilotando una Honda. Por las venas de Emilio Alzamora (Lérida, 1973) corría gasolina, pasión heredada de su padre, que había participado en las 24 horas. Desde su primera carrera con 14 años y sin carné de conducir hasta su retirada a los 30, el tiempo pasó volando. Y tuvo que reinventarse. «Tienes que reconducir tu vida, como en cualquier deporte. Si puedes seguir en lo que te apasiona es lo ideal. Yo pude hacerlo, estuve muchos años en una escuela de formación y después me centré en un piloto como Marc Márquez. Aquello fue muy grande. Tuve la suerte de poder reinventarme, pero este también es… Ver Más