Entre palmar y empalmar solo hay una diferencia de dos letras. Las letras em, el nombre de aquella mítica discoteca sevillana a la que íbamos de chavales buscando amancebamiento. En Las Palmas, solo había dos opciones: o palmar, y seguir asomados al precipicio del descenso, o empalmar otro triunfo consecutivo y continuar muy tiesos, como de jóvenes enfilábamos la EM, hacia arriba en la tabla clasificatoria. En Canarias están atravesando una ola de calor. Pecata minuta para los sevillanos, pero lo suficientemente gruesa como para que aguantar un partido a las dos de la tarde resulte bastante insoportable. El calor es mal amigo del picante, así que no estaba el día para mojo picón. La rica salsa canaria, que cantaba… Ver Más