Un respiro. Así puede caracterizarse la cifra oficial de PIB divulgada a primera hora de este martes por las autoridades chinas, según la cual el gigante asiático creció un 5,3% interanual –1,6% intertrimestral– en los primeros tres meses del año. El dato supera tanto las previsiones como los precedentes inmediatos para ambas lecturas, fijadas respectivamente en 5,2 y 1,3% durante el último periodo de 2023. Este resultado, por tanto, alivia un contexto de declive sistémico con múltiples frentes acuciantes –colapso inmobiliario, desempleo juvenil, crisis demográfica, deflación, tensión geopolítica–. De este modo, China se coloca en la senda del objetivo de PIB para este curso, establecido el pasado mes de marzo durante la reunión anual del órgano legislativo del régimen en «alrededor del 5%», una marca modesta en comparación con la serie histórica y al tiempo ambiciosa ante las circunstancias actuales. Noticia Relacionada estandar Si Japón sube los tipos de interés por primera vez en diecisiete años Jaime Santirso El banco central devuelve los tipos a territorio positivo ante el dulce momento que atraviesa la economía nipona En 2023, la economía acabó registrando un 5,2%, guarismo de por sí poco creíble y favorecido además por un calamitoso 2022, el segundo peor ejercicio en casi medio siglo a consecuencia del catastrófico final de la política de covid-cero, campaña de naturaleza ideológica que durante tres años mantuvo al país sometido al virus y aislado del resto del mundo. Maniobras agotadas «Los datos de actividad mensual más amplios ofrecen un panorama menos optimista» , han resumido los expertos de Capital Economics en un informe publicado tras la revelación de la cifra. Las ventas al por menor, métrica clave para evaluar el consumo, ralentizaron en marzo su ritmo interanual al 3,1% frente al 5,5% del mes anterior. Lo mismo sucedió con la producción industrial, del 7 al 4,5%. Solo la inversión en activos fijos repuntó con timidez, del 4,2 al 4,5%. «Esto se debió principalmente a una aceleración de la inversión en infraestructura gracias al apoyo fiscal reciente», ha incidido la consultora. Es decir, las autoridades chinas han impulsado el crecimiento incentivando la infraestructura en lugar del consumo, el enésimo arreón a un modelo obsoleto que tras posibilitar décadas de desarrollo vertiginoso produce ahora desequilibrios cada vez más evidentes. Por eso, el respiro resulta apenas momentáneo. «Es evidente que la recuperación sigue siendo frágil. Si bien esperamos que los estímulos fiscales a corto plazo sigan sustentando la economía, es poco probable que esto impida una nueva desaceleración», auguran en Capital Economics. «La economía afronta obstáculos estructurales, en particular en el sector inmobiliario. A pesar de las continuas caídas en la venta de viviendas, las cuales continuaron en marzo, la corrección en la construcción inmobiliaria apenas ha comenzado. Esperamos un fuerte ajuste a la baja en los próximos años, lo que afectará al crecimiento económico a medio plazo».